3/10/13

Google: cómo usarlo y cómo no usarlo (Guía para estudiantes)

Esta pequeña lista de recomendaciones se incluye entre las guías sobre competencias transversales (en este caso, el manejo de fuentes instrumentales) que facilitamos a los estudiantes de grado de la Facultad de Derecho de la Universidad de las Islas Baleares. Pasando por alto algunas anécdotas o peculiaridades jurídicas, creo que estas recomendaciones pueden tener una utilidad universal y servir para cualquier estudiante e, incluso, para cualquier persona que presente o publique algo como su creación intelectual. 
ÍNDICE: 1. Introducción.- 2. Recomendaciones: 2.1. Antes de usar Google; 2.2. Al usar Google; 2.3. Al emplear los resultados de la búsqueda.- 3. Resumen

1. Introducción


Google –paradigma de los buscadores de tipo universal– es una herramienta potente y ágil para la búsqueda de información. También lo es en el campo del Derecho y las Relaciones Laborales y, en concreto, en los años de aprendizaje. Gracias a Google, los estudiantes del grado pueden acceder a información jurídica que hace unos pocos años –por lo tanto, cuando quienes hoy son profesores estudiaban– era inalcanzable o, más aún, ni se imaginaba que existiera.

Sin embargo, la utilidad práctica de Google no está exenta de contraindicaciones, de trampas en las que, según demuestra la experiencia, los estudiantes caen repetidamente. La finalidad de esta pequeña guía es precisamente mostrar al estudiante la diferencia entre el “buen uso” y el “mal uso” de Google. Las recomendaciones se dividen en tres etapas, tres momentos en los que el estudiante debe reflexionar sobre los pasos que va a dar: antes de acudir a Google, al usar Google y al emplear los resultados de la búsqueda.

Obviamente, la alusión a Google es metonímica y las recomendaciones sirven para cualquier buscador o para cuando, de cualquier otra manera, se acceda a información disponible en abierto en Internet.


2. Recomendaciones


2.1. Antes de usar Google


Antes de usar Google, el estudiante debe reflexionar acerca de qué se espera de él, es decir, qué es lo que pretende valorar la actividad (ejercicio, trabajo, pregunta…) programada por el profesor.

En muchas ocasiones, lo que pretende el profesor (y lo que, por tanto, va a evaluar) es la capacidad de razonamiento autónomo del estudiante sobre unos materiales limitados que se le han proporcionado. En tales casos, el uso de Google está contraindicado; el mensaje que el estudiante transmite al profesor es: soy incapaz de resolver la actividad programada por mi cuenta y por eso he tenido que echar mano desesperadamente de Google. Resultado: suspenso.

En otras ocasiones, la actividad programada claramente persigue la consecución de información por el estudiante para su posterior tratamiento o, al menos, se valora positivamente esta tarea. En ese caso, no hay ningún inconveniente en usar Google, aunque, en función de las circunstancias, el estudiante debe valorar si no es preferible buscar la información en bases de datos especializadas o directamente en la fuente (por ejemplo, BOE).


2.2. Al usar Google


No es el objetivo de estas recomendaciones enseñar cómo obtener búsquedas lo más ajustadas y refinadas que sea posible; los criterios y trucos son los mismos que para cualquier tipo de búsqueda y cualquier internauta medio los conoce perfectamente.

A la hora de utilizar los resultados de una búsqueda en Google, hay que trabajar con criterio y sin precipitación, ya que es importante examinar la calidad y fiabilidad de la página en la que se encuentra la información:
  • Son indicios de fiabilidad la propia presentación de la página, su pertenencia a una institución fiable o encontrarse entre las fuentes recomendadas o habitualmente empleadas por los profesores. 
  • La calidad de las páginas de apuntes recopilados por los estudiantes es, en general, ínfima y se recomienda descartarlas. 
  • La colocación de una página en los primeros rangos de la búsqueda no es necesariamente indicio de calidad. 
Hay, además, ciertos peligros específicos en la búsqueda de información jurídica que hacen necesarias algunas recomendaciones añadidas:
  • Al realizar búsquedas en castellano, es importante comprobar que las páginas encontradas se refieren al Derecho español. Emplear páginas relativas a Derechos latinoamericanos es un “gazapo” frecuente y demuestra falta de cuidado y, en la mayoría de las ocasiones, desconocimiento del Derecho español. 
  • Igualmente, es imprescindible comprobar la actualización de la información. Como en Internet se guarda todo, existe el riesgo de emplear materiales obsoletos, que se refieran a normas derogadas, jurisprudencia superada, instituciones que han dejado de existir o han cambiado de denominación, etc. 
Por todo ello, en función de las circunstancias y de las exigencias de la actividad a realizar, constituye una buena práctica emplear Google para una primera búsqueda, pero revisar los datos obtenidos, después, en las bases de datos especializadas o fuentes originales.


2.3. Al emplear los resultados de la búsqueda


Esta es la fase más peligrosa para el estudiante, pese a la simplicidad de la regla a seguir: no presentar lo ajeno (la información obtenida gracias a Google) como propio. No seguir esta regla puede considerarse un fraude y así lo recoge expresamente el art. 37 del Reglamento Académico de la UIB: “se considera un fraude la inclusión en un trabajo de fragmentos de obras ajenas presentados de tal manera que se hagan pasar como propios del estudiante”, lo que, según el mismo precepto, “con independencia del procedimiento disciplinario que se pueda seguir contra el estudiante infractor, (...) comportará, según las circunstancias, una minusvaloración de su calificación que, en los casos más graves, puede llegar a la calificación de 0,0 en la convocatoria anual”.

¿Cómo marcar la “ajenidad” de una información que introduce el estudiante en un ejercicio o trabajo? La respuesta es muy sencilla: manifestando de qué fuente se ha obtenido la información y, en el caso de realizar una transcripción literal (“copiar y pegar”), colocando el fragmento entre comillas. Debe asumirse el automatismo consistente en convertir el dúo “copiar y pegar” en trío: “copiar, pegar y entrecomillar”.

En función del trabajo o ejercicio a realizar habrá que seguir un sistema más o menos formal en las citas, pero lo que en cualquier caso debe hacerse es evitar que el profesor que evalúa una actividad tenga la impresión de que el estudiante le está haciendo pasar como opinión propia, como elaboración personal, algo ajeno que se ha limitado a buscar y transcribir.

Insisto: el profesor entenderá legítimamente que todo lo que no lleve comillas y/o mención de la fuente es autoría personal del estudiante, fruto de su intelecto; si resulta que no lo es, la presunción de fraude es prácticamente invencible.


3. Resumen


En resumen, el estudiante debe:
  • antes de usar Google, pensar si la actividad que se ha encargado al estudiante requiere o, al menos, concede algún valor a la búsqueda de información; 
  • al buscar en Google, prestar atención a la calidad y adecuación de las páginas encontradas; 
  • al usar la información obtenida, diferenciarla claramente de aquello que es opinión o elaboración personal del estudiante (“copiar, pegar y entrecomillar”). 

No hay comentarios:

Publicar un comentario